En busqueda de la felicidad
Llevas
tantos años buscando ser feliz y hasta te olvidaste de cómo ser feliz. Hasta
que un día te paras en medio de todo, te paras y te pones a pensar ¿Por qué no
soy feliz? Y te das cuenta que la respuesta está ahí, que sobre piensas las
cosas y te haces daño al pensar y pensar mil formas en cómo ser feliz sin
dejarte ser feliz. Te quedas parada viendo como el mundo va avanzando y te vas
preguntando por qué no avanzas tú. Te quedas parada mirando como el mundo gira
y gira y la gente se ríe, sonríe, vive y tu solo parada mirándolos pasar.
Sientes que estás perdiendo todo hasta que llega alguien, se para a tu costado,
te toma de la mano y te sonríe. En ese momento tu vida se detuvo una vez más,
pero no solo tu vida, el mundo también. Te sonríe, te arregla el cabello, te
levanta la cara y te dice amo tu forma de vivir. En ese momento te pones a
pensar en que ama si es que tu no vives y te das cuenta que todo está en tu
imaginación, que tu manera de sonreír enamoro a más de una persona, que tu
manera de reír alegro la vida a mil personas que te escucharon. Te das cuenta
que la manera en la que veías al mundo, tan inocentemente, tan alegre, tan
puro, esa manera cambio la vida de muchas personas. Que quizás en su momento
nadie supo agradecértelo, pues ya los habías hecho cambiar, pero fuiste tú
quien les diste alegría a otros de tu propia alegría. Te reíste de tus
problemas y sonreíste mientras llorabas y te sentías sola y sentías que nadie
te notaba, pero todos te veían brillar. Todos te veían brillar y nadie te decía
nada hasta que llega esa persona que sin ser nada en tu vida te dice me
enamoraste. “Me enamoraste”, en ese instante despertaste, despertaste y te
diste cuenta que tu viviste enamorada toda tu vida. Viviste enamorada de la
libertad, la libertad que te da el sentimiento de estar en el agua y sentir que
nadie te puede alcanzar porque eres libre. Viviste enamorada de la alegría, esa
alegría que tú misma te dabas después de llorar horas de horas porque no te sentías
amada. Te enamoraste de esa paz que buscaste sin cesar en el mundo y que solo
tú sé la dabas. Eras más poderosa de lo que creías solo que no lo notabas y
hubieron un montón de personas que te dijeron que no eras nada, pero tu
seguiste creyendo, seguiste luchando y seguiste amando.
Mírate
ahora, amando y siendo amada. Encontraste a alguien que ame tu locura y tu
pasión hacia el mundo y lo mejor de todo es que tu amaste tu pasión y locura e
incluiste a ese loco que se enamoró de ti que algún día te ayudo y ahora lo
ayudas tu a él. Lo mejor de todo es que te das cuenta que ahora estas
escribiendo sobre ti, sobre lo feliz que estas de ser tú y no solo escribes
para él, escribes para el mundo, para que todos sepan que lo lograste, que lo
conseguiste; que por fin, por fin, serás feliz porque siempre lo fuiste y
siempre lo mereciste.
Comments
Post a Comment