Durante la ducha


Estaba bañándome pensando en diversos sucesos que me están ocurriendo cuando de pronto levante la mirada y por la ventana vi el cielo. Estaba rosado y bonito. Fue ahí donde me di cuenta que estaba tan distraída sobre pensando las cosas que no me estaba dando el tiempo de apreciar las cosas bellas de la vida. Cosas como el cielo rosa que se veía realmente hermoso, el agua tibia tocando mi cuerpo y dándome ese calor que necesitaba ya que tenía frío. En ese momento pase mis manos entre mi cabello y sentí como la combinación del acondicionador y el agua hacían que mi cabello esté totalmente suave. Me tome unos segundos para poder disfrutar de las pequeñas cosas cuando de pronto me di cuenta que no estoy siendo libre por el miedo al que pensaran. Si recuerdan al principio dije que sobre pensaba las cosas y aquí va un gran ejemplo de cómo hacer eso me daña. Amo escribir, me ayuda a expresarme y relajarme; sin embargo, nunca se lo muestro a nadie por miedo a la burla. En esos momentos mientras me duchaba y pensaba llegué a la conclusión que si quiero ser libre debo desatarme de mis miedos. La inspiración llega en los momentos menos esperados, a mí me toco en la ducha al ver el cielo maravilloso que me recordó que no todo siempre es gris o azul, a veces también puede ser rosa. Y en la mezcla de estos sentimientos y pensamientos llego a la conclusión que me desatare de mis miedos y hare lo que realmente me apasiona. Es por eso que dejo esto acá, porque es mi primer paso a cambiar.

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