Cayendo


Solo lo imaginas y esa imagen es tan clara que casi y llegas a creer que es verdad. Tu estas cayendo a un hoyo profundo y oscuro. Caes de espaldas mientras gritas pidiendo ayuda esperando que alguien te escuche y te ayude. Mientras caes vas viendo como todo eso lo causaste tú, caes y deseas con todas tus fuerzas que las cosas hayan sido diferentes, vas sintiendo y viendo tu mundo desmoronarse porque no pudiste ser lo suficientemente fuerte para poner un pare. En ese momento intentas llorar y te das cuenta que ya no salen las lágrimas, estas tan destrozada que ya ni lagrimas te salen. Recuerdas que ese sentimiento ya lo habías vivido, que todo lo que estas imaginando ya lo has visto antes y entonces es ahí donde te preguntas dos cosas, si estas peor o igual a la última vez que te sentiste así y la otra pregunta, la que más te mortifica, como hice para escapar. Dentro de ese momento donde estas luchando por no caer te pones a pensar y te dejas caer. Estas cayendo! Reacciona! Es hora de vivir! Y sin embargo, solo te dejas caer, pero por qué? Que es lo que hizo que dejes de luchar? Es ahí donde te das cuenta que te estas dejando caer porque no sabes que encontraras allá arriba. Has vivido tanto tiempo cayendo que el solo hecho de pensar en cómo será allá arriba te aterra. Intentas dejar de verte caer y pensar en un posible mejor mundo y no puedes, en tu mente solo estas cayendo con ese sufrimiento que te ha acompañado durante mucho tiempo. Y es ahí donde te preguntas, si ya estuve así, ¿como salí? Por ti. Fue por ti. Porque un día despertaste y dijiste merezco que me traten bien, no merezco maltratos, merezco ser tratada con amor. En medio de tu caída infinita te das cuenta que encontraste la solución y te preguntas como llego a ti. Entonces decides por fin mirar arriba. ¿Por qué solo veías los costados? ¿Que evitabas ver arriba? A ti. Evitabas ver a esa persona feliz y exitosa que te miraba desde arriba rogándote que no te dejes caer. Que no se dejen caer. Si antes luchaste por ti, ¿que te detiene hacerlo ahora? A que le temes? Puedes ser feliz, puedes ser amada, puedes vivir. En tu mente todo se paraliza, dejas de caer y quedas en un limbo, te das cuenta que no lloras pero tampoco ríes, estas en neutro y solo te vez escribiendo, te vez plasmando tus sentimientos en una hoja, escribiendo en un estado de coma pues no estás en ti, pero sigues aquí. ¿Que harás? ¿Cómo lo harás? Debes vivir, debes sentir. Pero te preguntas, ¿cómo?

No sirve de nada preguntar. Esta decisión la debes tomar tú. Tienes a gente que te quiere ayudar, pero sabes que si no empieza por ti, no servirá. Así que respóndete, ¿que harás? Sabes que debes vivir. Miras arriba y te ves feliz, pero miras a los costados y ves todas las veces que te dañaron para que no lo seas, ves abajo y te ves derrotada. Es ahora o nunca. La pregunta ya no es cómo, ahora es ¿que decides?

Comments

Popular posts from this blog

Amor de consultorio